En los ocho primeros meses del año, la faena de ganado vacuno totaliza los 8,4 millones de cabezas, un 13 por ciento más que en igual período del año anterior.
De continuar esta tendencia, la matanza anual sería del orden de los 12,60 millones de cabezas, muy cercano este registro a los valores estimados de equilibrio entre faena y mortandad, por un lado, y destete, por el otro.
El stock habría dejado de crecer, siendo muy probable que a marzo próximo, cuando Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) haga su cálculo anual de existencias ganaderas, éstas se encuentran al mismo nivel que un año atrás, o algo por encima.
Los precios reales del ganado han experimentado una fuerte reducción, los insumos están creciendo por encima de cualquier índice de inflación que se utilice y los fenómenos climáticos extremos (secas, inundaciones) estarían contribuyendo a una mortandad superior a la habitual y al despoblamiento.
El stock
Hay grandes zonas del país (semiárido, NEA y NOA, e islas del río Paraná), donde
es difícil que el stock se mantenga; además, en gran parte de las áreas citadas
los vientres están entrando a la época de servicio hoy están en plena parición
en un estado corporal que hace prever que difícilmente se repitan los excelentes
índices de preñez del año pasado.
Este año, la producción de carne vacuna se ubicaría unas 200 mil toneladas por encima del año anterior, pero esta fuerte suba no se repetiría en los próximos años, porque la producción de carne se estabilizaría (se estancaría) en el orden de las 2,8 millones de toneladas. Tanto por la faena en términos absolutos, como por el porcentaje de hembras en la misma (43 por ciento en agosto), la ganadería está próxima a un punto, después de 18 meses de empeoramiento de sus principales indicadores, a partir del cual el stock puede estabilizarse, o también puede entrar en un proceso de liquidación moderada. Dependerá de que los precios reales no sigan cayendo y de que el clima en las principales zonas de cría no obligue a reducir la carga.
La situación financiera de los ganaderos, tanto los que son mixtos como los de ciclo completo o los especializados en cría, se ha deteriorado mucho en el último año. Ha subido el endeudamiento con proveedores de insumos, con las tarjetas de crédito rurales y en forma incipiente, con los bancos.
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